Más de diez años entre la atención al cliente, la gestión administrativa y los oficios de la limpieza le enseñaron una cosa a Ana: la comodidad de una estancia está en los detalles — una cama impecable, un mensaje respondido rápido, unas llaves entregadas con una sonrisa.
Con AM-Phoenix pone esa exigencia al servicio de los propietarios del Bearn. Una sola interlocutora, que conoce su vivienda de memoria y la trata como la suya. El fénix del logotipo lo dice todo: entre cada estancia, su vivienda renace.
Y a los viajeros de fuera, Ana los recibe en francés, portugués o español.